sábado, 29 de abril de 2017

Vuestra vida en las trincheras 4º A

Bueno, aquí tenéis algunas de las cartas redactadas por vuestros compañeros y compañeras este curso. Inspiradas en diferentes blogs y páginas de internet, la mayoría de vuestras actividades han sido muy buenas. Como os dije, cuelgo algunas en el blog, para que vosotros elijáis la que os parece la mejor de vuestra clase. Entráis en "comentarios" y decís cuál es la que más os gusta, poniendo vuestro nombre, pues sólo podéis votar una vez. El que más votos saque conseguirá el premio de la "Trinchera digital de 4º A". Los textos los coloco tal y como me los mandaron.
Valoraré también que votéis. Saludos


Texto 1

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Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer, 21 de febrero de 1916, a las 7:45 de la mañana, mi corazón latió como nunca debido a un enorme ruido que produjo un fuego graneado. Eran los Alemanes, madre. Conocidos por su orgullo nacional y su valentía. Pasé las peores diez horas de mi vida escondido entre los huecos de la trinchera, mareado y con la sensación de estar agonizando, tal vez por los venenosos gases que emitieron los alemanes hacia nuestros territorios. De repente, miles de proyectiles comenzaron a caer sobre nosotros. Dicen que no era normal la cantidad que caían, que seguramente los alemanes habían utilizado algún otro tipo de armas, y efectivamente procedían de unas mil armas de fuego denominadas obuses que se encontraban a 40 km de la trinchera. Recibí un balazo en mi brazo izquierdo y he perdido bastante movilidad. El balazo fue emitido por un soldado que junto a tres cuerpos del ejército alemán nos atacaron. Afortunadamente sigo vivo, pero...¿recuerdas a mi compañero Jacob? fue abrasado con un lanzallamas alemán. Perdió la vida y yo lo vi. Su sangre se deslizaba por todo su cuerpo escaldado de aquellas llamas y gases...jamás había pasado tanto miedo. Todos mis compañeros yacían en aquel mar de sangre y pólvora. Finalmente, las tropas de asalto recientemente llegadas del frente lideraron el ataque con aquellos dichosos rifles cargados de muerte. Madre, aquí el tiempo pasa tan despacio que las horas parecen días y los días parecen meses... ¿cuándo va a acabar esto? ¿cuándo voy a poder volver a casa y estar contigo y Emilie?. Ya no aguanto mas...todo mi alrededor parece un cementerio, el fango nos invade las piernas y somos el alimento de los mosquitos y piojos. Además los alemanes cada vez fabrican armas más buenas.

No sé si esta carta llegará a tus manos, pero prometo que volveré sano y salvo a casa y todo será distinto. Cuidaros mucho, y recordad que estoy aquí por Francia y por vosotras. Sed valientes, yo lo seré también.

Abrazos y besos desde la trinchera,

Diego.


Texto 2


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19 de noviembre de 1916

Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer estuvo todo bastante tranquilo, aunque la mayoría de la gente tiene la imagen de constantes bombardeos, ráfagas de ametralladoras y el grito de los compañeros muriendo, pero nada más lejos de la realidad lo habitual son días fríos y aburridos sin disparos, bombardeos ni ofensivas a pie, aunque condenadamente duros. Hay tres líneas de trincheras y yo desgraciadamente me encuentro en la primera donde recibo y lanzo los ataques. Aquí es todo verdaderamente duro, la higiene es algo casi inexistente, el acceso al agua potable es muy limitado, los retretes son grandes agujeros en el suelo a los que los soldados no siempre acuden y si tienen alguna emergencia van al lugar apartado más cercano que tengan, es algo asqueroso. El clima tampoco ayuda, las lluvias anegan las trincheras dejando el suelo lleno de cieno que se mezclan con los excrementos y los cuerpos en descomposición de los caídos (no tenemos tiempo para enterrar a los fallecidos). Con toda esta falta de higiene las trincheras se llenan rápidamente de ratas que son nuestra única compañía en las noches frías a la intemperie. En cuanto a la comida, todos nos quejamos por la poca cantidad y calidad de la misma. Pero no podemos hacer nada, al menos tenemos algo que llevarnos a la boca.


A pesar de todo esto puedo sacar algo bueno, he hecho unos verdaderos amigos que se han convertido en hermanos de sangre con los que esta batalla se ha hecho un poco menos dolorosa. Con todo lo que te he contado anteriormente algunos soldados incluso se han autoinfligido heridas graves para huir de la primera línea y ser declarados inválidos para el combate. Con suerte a algunos los envían a sus casas, pero como esto ha empezado a ser algo muy común si se enteran que ha sido voluntario estos son considerados traidores y son ejecutados.


La verdad madre es que me faltan fuerzas para continuar. Esta guerra está siendo demasiado larga y el número de muertos y heridos elevadísimo, muchos han desaparecido, pero seguramente estén muertos. Como ya sabes estamos alrededor de Verdún, en el nordeste de Francia y afortunadamente vamos ganando a los alemanes, cosa que te alegrará bastante porque significa que estoy más cerca de volver a casa. No te imaginas las ganas inmensas que tengo de volver a verte, abrazarte y mantener nuestras largas conversaciones junto al calor de la chimenea.


Voy a esforzarme todo lo que pueda para mantenerme con vida y volver a estar tú y yo juntos de nuevo, te lo prometo. Sé que lo conseguiré, te amo mamá.


Cuídate,


Texto 3
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Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer, bombardearon nuestra zona, por suerte no resulté herida, pero 3 de mis compañeros murieron… Mi trabajo aquí, es observar por un periscopio para vigilar a nuestros enemigos, pero cuando algún compañero es herido, me dan un fusil para continuar su trabajo. El día aquí es bastante aburrido, además de porque no hay nada que hacer, suele haber más “ambiente” por las noches, porque la oscuridad permite el movimiento de tropas y suministros, el mantenimiento de los alambres de púas y el reconocimiento de las defensas del enemigo.

Mi ropa siempre está mojada y embarrada, espero no coger ninguna enfermedad porque podría morir fácilmente. Las ratas también son un problema que solemos solucionar matándolas con un disparo. Mañana me han destinado a estar en primera línea de fuego, espero no permanecer aquí mucho tiempo, porque de esta manera es más fácil recibir disparos…

Mi plan es que alguien me de un tiro en la mano para poder regresar a casa lo antes posible. Te echo mucho de menos mamá, espero poder volver a escribirte pronto.
Un abrazo muy fuerte para todos.

5 comentarios:

  1. VOTO AL TEXTO 2. Mi nombre es Iñigo Tolosana Beiras

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  2. Voto al texto 1. Mi nombre es Lilibeth Barrionuevo

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