sábado, 29 de abril de 2017

Vuestra vida en las trincheras 4º C

Bueno, aquí tenéis algunas de las cartas redactadas por vuestros compañeros y compañeras este curso. Inspiradas en diferentes blogs y páginas de internet, la mayoría de vuestras actividades han sido muy buenas. Como os dije, cuelgo algunas en el blog, para que vosotros elijáis la que os parece la mejor de vuestra clase. Entráis en "comentarios" y decís cuál es la que más os gusta, poniendo vuestro nombre, pues sólo podéis votar una vez. El que más votos saque conseguirá el premio de la "Trinchera digital de 4º C". Los textos los coloco tal y como me los mandaron.
Valoraré también que votéis.
Saludos


Texto 1
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Querida madre:

Ignoro la información que se os dará allá en el pueblo, en casa, pero me atrevo a decirte que no confíes ni en la mitad de lo que se dice.

No se cómo os pintarán las batallas. Desde luego, ganar no es fácil y en muchas ocasiones la suerte no está de nuestra parte. Sin ir más lejos esta, esta horripilante batalla que está teniendo lugar ahora, la peor hasta el momento. La contienda debe de llevar ya un par de semanas, pero parece infinita. El número de muertos no para de crecer y en cuanto a los heridos, más de lo mismo. La sangre salpica sin ton ni son pero a nadie le importa, nadie para, nadie aparenta apenas compasión. Tampoco hay quien se oponga al “¡No pasarán!” de nuestro comandante Robert Nivelle.

Dejando a parte las luchas y peleas, el asunto tampoco mejora mucho. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre, por no hablar de las ratas, que circulan por las trincheras atacando nuestras escasas provisiones y cadáveres de soldados (que en paz descansen). Todo es frío y humedad. Una simple lluvia puede transformar absolutamente todo en un mar de lodo dificultando el movimiento y haciendo que la trinchera se llene de barro.

Solo pienso en que esto acabe de una maldita vez. En poder volver a casa y sentarnos a las noches junto al fuego a conversar y a mirar las cosas buenas de la vida. Te extrañará ya que siempre me aburría y esperaba con ansia el final de la charla pero, si es que algo me ha enseñado esta guerra, es que verdaderamente los malos, pésimos momentos son los que nos hacen disfrutar de los buenos y darnos cuenta de lo necesarios que son. El mejor que me podría pasar ahora es el reunirme con vosotros en frente de nuestra pequeña chimenea.

Dicen que lo último que se pierde es la esperanza. Espero volver pronto.

Un beso desde Verdún,

Andre.


Texto 2
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Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer intentaron destrozar la trinchera en la que me encuentro introduciendo gases asfixiantes y lanzallamas, pero no consiguieron acabar con nosotros.

Cuando construimos la trinchera pensábamos que iba a ser temporal, pero la prolongación de la guerra nos llevó a reforzarla y hacerla más compleja. Con esto conseguimos que la tarea de dar con nosotros fuera casi imposible. Para llegar a nosotros tenían que hacerse frente a una red de alambradas de espino y zanjas. El enemigo decidió cavar túneles para alcanzar nuestro terreno, pero nada de eso terminó afectándonos.

Lo que realmente nos afecta es la mala alimentación que nos debilita y es más posible que tengamos enfermedades. El frío húmedo favoreció la aparición de los llamados ``Pies de trincheras´´, pies azules y sin vida.

A todo esto añado el gran miedo que permanece dentro de mí, a perder la vida atacando o siendo atacado; la constante tensión ante la presencia muy cercana del enemigo.

No puedes llegar a imaginarte todo lo que os echo de menos, estoy desesperado de esta continua lucha, espero realmente que no haya problemas y consigas saber todo lo que estoy viviendo por aquí. Sé que te sorprenderá la llegada de esta carta.

Todo el mundo está harto de esta situación y ya a nadie le importa si Alemania tiene Alsacia, Bélgica o Francia; tan solo me importa el pensar en todos los que estáis allí, especial en ti mamá; que eres la que realmente confías en mí y en mi gran esfuerzo de intentar haceros llegar seguridad y libertad. Únicamente eso es todo lo que me da fuerzas para aguantar todo esto. Continuaré hasta el final, sea bueno o malo… TE QUIERO MAMÁ.

Texto 3


Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer los alemanes intentaron cruzar a nuestro lado del río, pero no pudieron pasar ya que abrimos un fuego tan feroz que les hizo retroceder. Dejamos el suelo sembrado de cadáveres a los que más tarde intentaron recuperar pero no lo consiguieron debido a nuestras ametralladoras que no les dejaban avanzar.

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Hoy a la mañana no he podido aguantar las ganas de llorar al acordarme de vosotros y junto a mí otros soldados también han sucumbido al llanto. Hace tan solo unas horas hubo un bombardeo horrible. Duró más de lo normal y se me hizo eterna la espera de la muerte. Cuando hay bombardeos lo único que podemos hacer es pegarnos al suelo y rezar (los que aún conserven la fe) para sobrevivir o al menos que nuestra muerte sea indolora.

Muchos parecen estar volviéndose locos y yo no sé si voy a aguantar mucho más. La gente está perdiendo la fe. No sabemos qué está pasando en otros lugares ni si estamos ganando o perdiendo. Solo queremos que esto se acabe ya y que podamos irnos a casa. Y en cuanto a Dios y a la religión, no tenemos mucho tiempo para pensar en ello por culpa de los millones de otros pensamientos que ocupan nuestras mentes.

Espero que recibas esta carta pronto y si nos significa que ya estaré muerto. Los generales no nos dejan hablar de estas confidencias y si llegan a leer esta carta lo más seguro es que me fusilen.

Si por algún casual esta carta llega a ti, querida madre, quiero que sepas que te quiero, te extraño y deseo volver a casa. Dale dos besos a mi hermana de mi parte. Espero que nos veamos pronto.

Con amor,

Nicolás.

Vuestra vida en las trincheras 4º B

Bueno, aquí tenéis algunas de las cartas redactadas por vuestros compañeros y compañeras este curso. Inspiradas en diferentes blogs y páginas de internet, la mayoría de vuestras actividades han sido muy buenas. Como os dije, cuelgo algunas en el blog, para que vosotros elijáis la que os parece la mejor de vuestra clase. Entráis en "comentarios" y decís cuál es la que más os gusta, poniendo vuestro nombre, pues sólo podéis votar una vez. El que más votos saque conseguirá el premio de la "Trinchera digital de 4º B". Los textos los coloco tal y como me los mandaron.
Valoraré también que votéis. Saludos

Texto 1



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Querida madre,

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fongo y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer perdimos muchos hombres y todavía me pregunto cómo conseguí sobrevivir. Tengo mucho miedo y cansancio, quiero que esto acabe ya. Uno de mis más íntimos compañeros, Pierre, casi pierde la vida. Eran las diez de la noche cuando comenzó todo, de lo cual, me acordaré toda mi vida.

Pierre y yo abrimos una lata de conserva con el fin de conseguir fuerzas para enfrentarnos a los malditos alemanes. Estaba llevándome la última cucharada a la boca cuando el capitán, junto con otros soldados, apareció en la trinchera diciendo que era hora de atacar. Cogí mi fusil y junto a Pierre, me adentré en el campo de batalla como pude, pues la fuerte lluvia golpeaba mi cara, el barro casi cubría mis rodillas y el frío congelaba mis articulaciones. Una vez allí, no me separé de mi amigo. Nos escondíamos tras altas y anchas piedras, en hoyos, incluso nos adentramos en una trampilla donde permanecimos más de veinte minutos. Todo por el momento iba bien, pues ambos conseguimos librarnos de los disparos de los alemanes, hasta que empezaron a caer bombas de zepelines. No contábamos con ellos. Conseguí evitarlas pero, en un momento, Pierre se separó de mí. Yo estaba nervioso e impaciente por encontrarlo cuando me di cuenta de que una bomba estaba a punto de caer a dos metros suya. Grité con todas mis fuerzas su nombre, pero no sirvió de nada. La maldita bomba le hirió ambas piernas. No sabía qué hacer, así que llamé a Danniel, el soldado que se encontraba a mi derecha. Él y yo lo llevamos a la trinchera donde Paul, el médico del ejército, consiguió cerrar sus heridas con un trapo sucio que encontré e hizo que recuperara la movilidad. Supuso un gran alivio para mí. Él estaba bien, pero, ¿los demás? Yo volví al campo de batalla más inseguro que nunca. Fue entonces cuando el capitán Robert Nivelle gritó: ¡no pasarán! Me llenó de fuerza y motivación, así que recargué mi fusil y a pesar de inseguridad, conseguí luchar saliendo con apenas heridas leves, pero al parecer, fui de los pocos que tuvieron suerte. Mi capitán perdió un dedo al caer en una mala postura mientras huía de una bomba, Jack se hirió media cara a causa de una explosión, Jhon perdió un ojo por culpa de un disparo, muerieron más de un millón,… 19 de marzo de 1916, desde las diez de la noche hasta las dos de la madrugada, en Verdún, datos que recordaré siempre, pus fue cuando casi pierdo a mi mejor amigo y medio ejército y eso que esto no acaba más que de empezar.

Hoy me enfrento a un duro nuevo día. No sé si voy a aguantar mucho, ya que soy joven con apenas experiencia y la proliferación de ratas, la higiene y la cantidad de comida no ayudan a mi subsistencia, pero estoy aquí para derrotar a Alemania y lo voy a conseguir, por Francia.

Me despido ya porque quiero descansar un poco, o por lo menos intentarlo. Simplemente decirte que te quiero.

Saludos,



Marc.




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Texto 2



Querida madre,

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer llegamos a Somme a echa una mano a los franceses; el coronel mandó abrir fuego contra la trinchera alemana, fue ahí cuando estrenamos nuestros tanques. Llegado el momento en el que pensamos que habíamos acabado con todos ellos, salimos a celebrarlo; no habían pasado 5 minutos cuando nos dimos cuenta de nuestro gran error: habíamos liquidado únicamente a la segunda y tercera líneas, la primera seguía intacta; al momento, estos comenzaron a ametrallarnos, pero el alto mando no mandó regresar, sino seguir avanzando. Tuve la suerte de encontrar un lugar donde cobijarme de aquella lluvia de balas y no sufrí daño alguno, otros sin embargo trataron de regresar a la trinchera y los mataron por cobardes; tu misma sabes que es este año en el que cumplo 19 años y no creo que sea beneficioso llevarme tal recuerdo; tantos hombres muertos, tantos disparos, tanta rabia... me faltan palabras para describirlo. Es muy duro madre, que yo, tan joven y con tanta vida por delante, tenga que vivir esta experiencia.

Espero que este infierno no dure mucho más. Cuidaos los unos a los otros, hasta que yo vuelva a casa.

Te quiero.

Texto 3
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Querida Charlotte

La guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está en pésimas condiciones : el suelo lleno de fango, todos estamos en muy malas condiciones sin apenas comida ni bebida. Nos pasamos aquí el día encerrados muertos de asco, aburridos y con miedo a la muerte, por eso no salimos apenas de aquí. No para de llover y hace mucho frío. Nuestra trinchera no es la única. A lo largo de una parte del río Marne hay muchas más esperando el ataque alemán. Nosotros llevamos seis meses aquí en lo que antes era una ermita pero ahora es nuestro escudo protector.

¡Esto es un asco! Pero ayer…

Eran las siete de la madrugada, ya se podía ver con los pocos rayos de luz el desastre producido en toda la zona. Tras los intermitentes ataques de los alemanes. Esa mañana hicimos recuento de armas y municiones, todas procedentes de los aliados ya que las nuestras se habían agotado. Esta tarde todos en nuestros puestos esperábamos, callados, algunos asustados, y todos preocupados por lo que pasaría, pero sin miedo a morir. Esperamos el momento del ataque de los alemanes, que tanto daño nos han hecho.

La guerra nos afecta a todos…

Después del silencio del ocaso, se escuchan esas primeras bombas de asalto y pronto el terrible ruido se acerca y ya sin darnos cuenta el tiroteo está encima nuestra. Disparando las primeras balas me doy cuenta de que esta batalla es un poco diferente y que nosotros no éramos nada comparado con el ejército presente allí: Aviones sobrevolaban el cielo junto a miles de balas, bombas y granadas lanzadas, blindados y camiones atravesaban las tierras bañadas en sangre y culpa donde miles de soldados morían por la nación. Todos acometían contra los alemanes, ellos al igual no se rendían. Mientras disparaba me dieron en el brazo, dejándome inválido y dolorido y sin poder apartarme de la pared de la trinchera que se desplomaba encima de mí. Atrapado y sin poder salir de allí perdí mis fuerzas y probablemente mi vida. Me desmalle. Al ver que no estaba muerto un amigo me recogió y me llevó a una especie de furgón junto a muchos más lisiados, allí desperté. Poco después me volví a dormir pero tranquilo de que no iba morir. Todos tememos a la muerte pero yo no soy una excepción. Me llevaron al hospital donde decidí escribirte esta carta porque tú para mi eres la única razón por la que seguir vivo. Ah, por cierto……… GANAMOS!



6 de agosto de 1918.

Vuestra vida en las trincheras 4º A

Bueno, aquí tenéis algunas de las cartas redactadas por vuestros compañeros y compañeras este curso. Inspiradas en diferentes blogs y páginas de internet, la mayoría de vuestras actividades han sido muy buenas. Como os dije, cuelgo algunas en el blog, para que vosotros elijáis la que os parece la mejor de vuestra clase. Entráis en "comentarios" y decís cuál es la que más os gusta, poniendo vuestro nombre, pues sólo podéis votar una vez. El que más votos saque conseguirá el premio de la "Trinchera digital de 4º A". Los textos los coloco tal y como me los mandaron.
Valoraré también que votéis. Saludos


Texto 1

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Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer, 21 de febrero de 1916, a las 7:45 de la mañana, mi corazón latió como nunca debido a un enorme ruido que produjo un fuego graneado. Eran los Alemanes, madre. Conocidos por su orgullo nacional y su valentía. Pasé las peores diez horas de mi vida escondido entre los huecos de la trinchera, mareado y con la sensación de estar agonizando, tal vez por los venenosos gases que emitieron los alemanes hacia nuestros territorios. De repente, miles de proyectiles comenzaron a caer sobre nosotros. Dicen que no era normal la cantidad que caían, que seguramente los alemanes habían utilizado algún otro tipo de armas, y efectivamente procedían de unas mil armas de fuego denominadas obuses que se encontraban a 40 km de la trinchera. Recibí un balazo en mi brazo izquierdo y he perdido bastante movilidad. El balazo fue emitido por un soldado que junto a tres cuerpos del ejército alemán nos atacaron. Afortunadamente sigo vivo, pero...¿recuerdas a mi compañero Jacob? fue abrasado con un lanzallamas alemán. Perdió la vida y yo lo vi. Su sangre se deslizaba por todo su cuerpo escaldado de aquellas llamas y gases...jamás había pasado tanto miedo. Todos mis compañeros yacían en aquel mar de sangre y pólvora. Finalmente, las tropas de asalto recientemente llegadas del frente lideraron el ataque con aquellos dichosos rifles cargados de muerte. Madre, aquí el tiempo pasa tan despacio que las horas parecen días y los días parecen meses... ¿cuándo va a acabar esto? ¿cuándo voy a poder volver a casa y estar contigo y Emilie?. Ya no aguanto mas...todo mi alrededor parece un cementerio, el fango nos invade las piernas y somos el alimento de los mosquitos y piojos. Además los alemanes cada vez fabrican armas más buenas.

No sé si esta carta llegará a tus manos, pero prometo que volveré sano y salvo a casa y todo será distinto. Cuidaros mucho, y recordad que estoy aquí por Francia y por vosotras. Sed valientes, yo lo seré también.

Abrazos y besos desde la trinchera,

Diego.


Texto 2


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19 de noviembre de 1916

Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer estuvo todo bastante tranquilo, aunque la mayoría de la gente tiene la imagen de constantes bombardeos, ráfagas de ametralladoras y el grito de los compañeros muriendo, pero nada más lejos de la realidad lo habitual son días fríos y aburridos sin disparos, bombardeos ni ofensivas a pie, aunque condenadamente duros. Hay tres líneas de trincheras y yo desgraciadamente me encuentro en la primera donde recibo y lanzo los ataques. Aquí es todo verdaderamente duro, la higiene es algo casi inexistente, el acceso al agua potable es muy limitado, los retretes son grandes agujeros en el suelo a los que los soldados no siempre acuden y si tienen alguna emergencia van al lugar apartado más cercano que tengan, es algo asqueroso. El clima tampoco ayuda, las lluvias anegan las trincheras dejando el suelo lleno de cieno que se mezclan con los excrementos y los cuerpos en descomposición de los caídos (no tenemos tiempo para enterrar a los fallecidos). Con toda esta falta de higiene las trincheras se llenan rápidamente de ratas que son nuestra única compañía en las noches frías a la intemperie. En cuanto a la comida, todos nos quejamos por la poca cantidad y calidad de la misma. Pero no podemos hacer nada, al menos tenemos algo que llevarnos a la boca.


A pesar de todo esto puedo sacar algo bueno, he hecho unos verdaderos amigos que se han convertido en hermanos de sangre con los que esta batalla se ha hecho un poco menos dolorosa. Con todo lo que te he contado anteriormente algunos soldados incluso se han autoinfligido heridas graves para huir de la primera línea y ser declarados inválidos para el combate. Con suerte a algunos los envían a sus casas, pero como esto ha empezado a ser algo muy común si se enteran que ha sido voluntario estos son considerados traidores y son ejecutados.


La verdad madre es que me faltan fuerzas para continuar. Esta guerra está siendo demasiado larga y el número de muertos y heridos elevadísimo, muchos han desaparecido, pero seguramente estén muertos. Como ya sabes estamos alrededor de Verdún, en el nordeste de Francia y afortunadamente vamos ganando a los alemanes, cosa que te alegrará bastante porque significa que estoy más cerca de volver a casa. No te imaginas las ganas inmensas que tengo de volver a verte, abrazarte y mantener nuestras largas conversaciones junto al calor de la chimenea.


Voy a esforzarme todo lo que pueda para mantenerme con vida y volver a estar tú y yo juntos de nuevo, te lo prometo. Sé que lo conseguiré, te amo mamá.


Cuídate,


Texto 3
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Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer, bombardearon nuestra zona, por suerte no resulté herida, pero 3 de mis compañeros murieron… Mi trabajo aquí, es observar por un periscopio para vigilar a nuestros enemigos, pero cuando algún compañero es herido, me dan un fusil para continuar su trabajo. El día aquí es bastante aburrido, además de porque no hay nada que hacer, suele haber más “ambiente” por las noches, porque la oscuridad permite el movimiento de tropas y suministros, el mantenimiento de los alambres de púas y el reconocimiento de las defensas del enemigo.

Mi ropa siempre está mojada y embarrada, espero no coger ninguna enfermedad porque podría morir fácilmente. Las ratas también son un problema que solemos solucionar matándolas con un disparo. Mañana me han destinado a estar en primera línea de fuego, espero no permanecer aquí mucho tiempo, porque de esta manera es más fácil recibir disparos…

Mi plan es que alguien me de un tiro en la mano para poder regresar a casa lo antes posible. Te echo mucho de menos mamá, espero poder volver a escribirte pronto.
Un abrazo muy fuerte para todos.