viernes, 15 de septiembre de 2017

La Ilustración

Presenciemos ahora ejemplos de las “luces” que defendían los ilustrados. Aquí tienes una serie de ejemplos de escritos de estos hombres. Léelos y contesta a las preguntas.

Texto 1
La delineación de los caminos, esto es, la parte científica de ellos, está hecha: su dirección está señalada por todas partes; con que sólo falta ensancharlos o levantarlos o dar pendiente y salida a las aguas o añadirles solidez o formar alguna alcantarilla [...]. Si en algunas partes hubiese que trazar un nuevo camino. o construir un puente o formar un pantano. ¿sería tan difícil emplear nuestros ingenieros, distribuidos en cada provincia, para formar mapas exactos de cada partido y sus comunicaciones, y levantar planos de aquellas pocas obras que necesiten del auxilio de su arte, pero confiando siempre la ejecución y el desempeño a cada pueblo respectivo?
Ahora. pues. represéntese Vuestra Majestad todos nuestros braceros ociosos en aquellos meses que interrumpen las labores del campo, dedicados a hacer sus caminos y cada pueblo trabajando exclusivamente en los de su término [...].
Francisco CABARRÚS (1795)

ü  ¿Qué propone mejorar en este texto Cabarrús?
ü  ¿Qué actividad económica mejoraría para ese país?

Texto 2

La reforma de la educación
No me detendré en asegurar [...] que estas luces y conocimientos sólo pueden derivarse del estudio de las ciencias matemáticas, de la buena física, de la química y de la mineralogía, facultades que han enseñado a los hombres muchas verdades útiles, que han desterrado muchas preocupaciones perniciosas y a quienes la agricultura, las artes y el comercio de Europa deben los rápidos progresos que han hecho en este siglo. Y en efecto, ¿cómo será posible sin el estudio de las matemáticas adelantar el arte del dibujo, que es la única fuente donde las artes pueden tomar la perfección y el buen gusto ? Ni ¿ cómo se alcanzará el conocimiento de un número increíble de instrumentos y máquinas, necesarias para asegurar la solidez, la hermosura y el cómodo precio de las cosas? ¿Cómo sin la química podrá adelantarse el arte de teñir y estampar las fábricas de loza y porcelana, ni las manufacturas trabajadas sobre varios metales?
Gaspar Melchor de JOVELLANOS (1795)

ü  ¿Qué utilidad encuentra Jovellanos en el estudio de las ciencias?
ü  ¿Qué característica de la Ilustración encuentras en este texto?



Texto 3

Cesare Beccaria (1738-94), natural de Milán, cuyo tratado De los delitos y de las penas, publicado por primera vez en 1764, cuando el autor contaba solamente veintiséis años de edad, resultó ser uno de los libros más revolucionarios del siglo. Aplicó las ideas de la Ilustración a la ciencia penal o, más bien, creó dicha ciencia. Hemos de resumir aquí brevemente su concepción. Insistió en la credibilidad de los testigos y denunció las acusaciones en secreto; el abuso de los juramentos, tan común entre sus contemporáneos, no le inspiraba otra cosa que condena; recomendó la abolición tanto de la pena de muerte como de la tortura: en su opinión, el uso de la tortura conducía muchas veces a la absolución de villanos robustos ya la condena de hombres físicamente débiles, pero inocentes. La resistencia a la tortura, afirmaba, era cuestión de temperamento. Igualmente, la severidad del castigo muchas veces no obtenía su objetivo, dado que los hombres, después de haber sido severamente castigados, no vacilaban a la hora de cometer otros crímenes. La prontitud y certeza de la pena eran, según mantenía dicho autor, disuasores mucho mejores. Valoraba el castigo no por su severidad, sino por su duración; en consecuencia, la cadena perpetua era un castigo más grave que la horca. Estas concepciones, que ahora nos parecen trilladas, eran revolucionarias cuando se propusieron por primera vez, y Europa era ya madura para recibirlas.»
D. OGG: La Europa del Antiguo Régimen.
ü  Beccaria desaprobaba la tortura porque:       
a.       Era demasiado cruel
b.      No probaba la culpabilidad
c.       Era demasiado cara
d.      Todas las anteriores
ü  Prefería la cadena perpetua a la muerte porque:
a.       Era menos cruel
b.      Nadie podía quitar a un hombre el derecho a la vida
c.       Es más útil un castigo largo que demasiado severo.
d.      Es más útil un castigo severo que otro más duradero en el tiempo.
Texto 4

Hay en cada Estado tres clases de poderes: el poder legislativo, el poder ejecutivo de los asuntos que dependen del derecho de gentes y el poder ejecutivo de los que dependen del derecho civil. Por el poder legislativo, el príncipe. o el magistrado, hace leyes para cierto tiempo o para siempre, y corrige o deroga las existentes. Por el segundo poder hace la guerra o la paz, envía o recibe embajadores, establece la seguridad y previene las invasiones. Por el tercero, castiga los delitos o juzga las diferencias entre particulares [...]. Este último se llamará poder judicial; y el otro, simplemente poder ejecutivo.
Todo estaría perdido si el mismo hombre, el mismo cuerpo de personas principales, de los nobles o del pueblo, ejerciera los tres poderes: el de hacer las leyes. el de ejecutar las resoluciones públicas y el de juzgar los delitos o las diferencias entre particulares.
MONTESQUIEU: Del espíritu de las leyes.
ü  ¿Qué crees que defiende el texto, absolutismo o liberalismo político? ¿En qué basas tu afirmación?
ü  ¿A quién corresponde cada uno de estos poderes en una democracia actual?

Texto 5
“(...) Nunca dejen de tener presente ni el soberano ni la nación que la tierra es la única fuente de riquezas y que la agricultura es la que las multiplica. Pues el aumento de riquezas afianza el de la población; los hombres y las riquezas hacen prosperar la agricultura, amplían el comercio, vivifican la industria (...).
ü  Pon un título al texto e imagina quién será su autor.



Texto 6

El uso de esclavos autorizado en nuestras colonias nos enseña que la esclavitud no es contraria ni a la religión ni a la moral. Así vamos a examinar libremente si sería más útil extenderla a todas partes (…).
La esclavitud misma tiene sus grados, en relación con los tiempos y en relación con las naciones. Al recorrer la historia se presentan la inhumanidad, la muerte, la mutilación, las torturas y todos los excesos arbitrarios de un amo (…). Hay mejores espectáculos que ofrecer: la sabiduría del reglamento de Luis XIV con el Código Negro, a favor de esos desgraciados.
Las colonias son necesarias a la nación, y los esclavos son necesarios a las colonias, donde su superioridad en número sobre los habitantes sería peligrosa si(n) (…) la severidad militar.
La idea de barbarie está siempre unida a la de esclavitud porque el esclavo en su origen era un prisionero de guerra sobre cuya vida el vencedor tenía todo el derecho por habérsela conservado; no había ni autoridad ni convenios que parasen el capricho del amo.
Si (…) las leyes regulasen el destino de los esclavos, la idea de barbarie se borraría pronto.
En la nueva forma de servidumbre el esclavo podría reclamar en cualquier momento la autoridad del soberano y abandonar un amo muy duro para ser ocupado en trabajos públicos. El temor de perder su esclavo contendrá la severidad de su amo.
Todo favorecerá el matrimonio de los esclavos, todo favorecerá a sus hijos. El amo interesado se ocupará de una educación, que le será útil. De tres hijos, la ley liberará a uno a elección del padre.

Jean François Melon, “Ensayo político sobre el comercio”, 1734

·         El autor, un economista francés del siglo XVIII, ¿está a favor o en contra de la esclavitud? ¿estás de acuerdo con sus ideas? ¿crees qué manifiesta algún rasgo de la Ilustración?


Texto 7
"Yo querría que un Príncipe no pensase sino en hacer feliz a su pueblo. Un pueblo dichoso teme más perder a su Príncipe, que al mismo tiempo es su bienhechor, que lo que el mismo soberano puede temer respecto a la disminución de su poder. No hay más que un bien que es el del Estado en general. El soberano representa al Estado; él y su pueblo no forman sino un solo cuerpo. El príncipe es para la sociedad que gobierna lo que la cabeza es para el cuerpo; él debe ver, pensar, obrar por toda la comunidad, con el fin de procurarle todos los beneficios que ella tiene derecho a esperar conseguir..."
Pensamientos escogidos de las máximas filosóficas de Federico II, rey de Prusia, (1785)

ü  ¿Recuerdas la frase de Luis XIV, modelo de rey absolutista “El estado soy yo”? ¿Quién forma el Estado para Federico II?

ü  ¿Qué frases reflejan el lema del despotismo ilustrado “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”?


jueves, 11 de mayo de 2017

Ganadores de la trinchera digital



Bueno, ya habéis elegido en cada curso la carta que más os ha gustado y aquí tenéis el premio, la medalla de oro de Napoleón, como un simple signo de que habéis hecho bien las cosas. Ojalá lo que en ella se afirma se cumpla también en vosotros: "Feliz en cualquier lugar" (estando ya retenido en la isla de Elba, el único lugar que gobernaba).


Resultado de imagen de Medalla de napoleón ubicumque felix

Los ganadores son:

4º A: Lilibeth Barrionuevo (Texto 2)

4º B: Ángela Azcárate (Texto 1)

4º C: Nuria Villanueva (texto 1)

sábado, 29 de abril de 2017

Vuestra vida en las trincheras 4º C

Bueno, aquí tenéis algunas de las cartas redactadas por vuestros compañeros y compañeras este curso. Inspiradas en diferentes blogs y páginas de internet, la mayoría de vuestras actividades han sido muy buenas. Como os dije, cuelgo algunas en el blog, para que vosotros elijáis la que os parece la mejor de vuestra clase. Entráis en "comentarios" y decís cuál es la que más os gusta, poniendo vuestro nombre, pues sólo podéis votar una vez. El que más votos saque conseguirá el premio de la "Trinchera digital de 4º C". Los textos los coloco tal y como me los mandaron.
Valoraré también que votéis.
Saludos


Texto 1
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Querida madre:

Ignoro la información que se os dará allá en el pueblo, en casa, pero me atrevo a decirte que no confíes ni en la mitad de lo que se dice.

No se cómo os pintarán las batallas. Desde luego, ganar no es fácil y en muchas ocasiones la suerte no está de nuestra parte. Sin ir más lejos esta, esta horripilante batalla que está teniendo lugar ahora, la peor hasta el momento. La contienda debe de llevar ya un par de semanas, pero parece infinita. El número de muertos no para de crecer y en cuanto a los heridos, más de lo mismo. La sangre salpica sin ton ni son pero a nadie le importa, nadie para, nadie aparenta apenas compasión. Tampoco hay quien se oponga al “¡No pasarán!” de nuestro comandante Robert Nivelle.

Dejando a parte las luchas y peleas, el asunto tampoco mejora mucho. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre, por no hablar de las ratas, que circulan por las trincheras atacando nuestras escasas provisiones y cadáveres de soldados (que en paz descansen). Todo es frío y humedad. Una simple lluvia puede transformar absolutamente todo en un mar de lodo dificultando el movimiento y haciendo que la trinchera se llene de barro.

Solo pienso en que esto acabe de una maldita vez. En poder volver a casa y sentarnos a las noches junto al fuego a conversar y a mirar las cosas buenas de la vida. Te extrañará ya que siempre me aburría y esperaba con ansia el final de la charla pero, si es que algo me ha enseñado esta guerra, es que verdaderamente los malos, pésimos momentos son los que nos hacen disfrutar de los buenos y darnos cuenta de lo necesarios que son. El mejor que me podría pasar ahora es el reunirme con vosotros en frente de nuestra pequeña chimenea.

Dicen que lo último que se pierde es la esperanza. Espero volver pronto.

Un beso desde Verdún,

Andre.


Texto 2
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Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer intentaron destrozar la trinchera en la que me encuentro introduciendo gases asfixiantes y lanzallamas, pero no consiguieron acabar con nosotros.

Cuando construimos la trinchera pensábamos que iba a ser temporal, pero la prolongación de la guerra nos llevó a reforzarla y hacerla más compleja. Con esto conseguimos que la tarea de dar con nosotros fuera casi imposible. Para llegar a nosotros tenían que hacerse frente a una red de alambradas de espino y zanjas. El enemigo decidió cavar túneles para alcanzar nuestro terreno, pero nada de eso terminó afectándonos.

Lo que realmente nos afecta es la mala alimentación que nos debilita y es más posible que tengamos enfermedades. El frío húmedo favoreció la aparición de los llamados ``Pies de trincheras´´, pies azules y sin vida.

A todo esto añado el gran miedo que permanece dentro de mí, a perder la vida atacando o siendo atacado; la constante tensión ante la presencia muy cercana del enemigo.

No puedes llegar a imaginarte todo lo que os echo de menos, estoy desesperado de esta continua lucha, espero realmente que no haya problemas y consigas saber todo lo que estoy viviendo por aquí. Sé que te sorprenderá la llegada de esta carta.

Todo el mundo está harto de esta situación y ya a nadie le importa si Alemania tiene Alsacia, Bélgica o Francia; tan solo me importa el pensar en todos los que estáis allí, especial en ti mamá; que eres la que realmente confías en mí y en mi gran esfuerzo de intentar haceros llegar seguridad y libertad. Únicamente eso es todo lo que me da fuerzas para aguantar todo esto. Continuaré hasta el final, sea bueno o malo… TE QUIERO MAMÁ.

Texto 3


Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer los alemanes intentaron cruzar a nuestro lado del río, pero no pudieron pasar ya que abrimos un fuego tan feroz que les hizo retroceder. Dejamos el suelo sembrado de cadáveres a los que más tarde intentaron recuperar pero no lo consiguieron debido a nuestras ametralladoras que no les dejaban avanzar.

Resultado de imagen de trincheras
Hoy a la mañana no he podido aguantar las ganas de llorar al acordarme de vosotros y junto a mí otros soldados también han sucumbido al llanto. Hace tan solo unas horas hubo un bombardeo horrible. Duró más de lo normal y se me hizo eterna la espera de la muerte. Cuando hay bombardeos lo único que podemos hacer es pegarnos al suelo y rezar (los que aún conserven la fe) para sobrevivir o al menos que nuestra muerte sea indolora.

Muchos parecen estar volviéndose locos y yo no sé si voy a aguantar mucho más. La gente está perdiendo la fe. No sabemos qué está pasando en otros lugares ni si estamos ganando o perdiendo. Solo queremos que esto se acabe ya y que podamos irnos a casa. Y en cuanto a Dios y a la religión, no tenemos mucho tiempo para pensar en ello por culpa de los millones de otros pensamientos que ocupan nuestras mentes.

Espero que recibas esta carta pronto y si nos significa que ya estaré muerto. Los generales no nos dejan hablar de estas confidencias y si llegan a leer esta carta lo más seguro es que me fusilen.

Si por algún casual esta carta llega a ti, querida madre, quiero que sepas que te quiero, te extraño y deseo volver a casa. Dale dos besos a mi hermana de mi parte. Espero que nos veamos pronto.

Con amor,

Nicolás.

Vuestra vida en las trincheras 4º B

Bueno, aquí tenéis algunas de las cartas redactadas por vuestros compañeros y compañeras este curso. Inspiradas en diferentes blogs y páginas de internet, la mayoría de vuestras actividades han sido muy buenas. Como os dije, cuelgo algunas en el blog, para que vosotros elijáis la que os parece la mejor de vuestra clase. Entráis en "comentarios" y decís cuál es la que más os gusta, poniendo vuestro nombre, pues sólo podéis votar una vez. El que más votos saque conseguirá el premio de la "Trinchera digital de 4º B". Los textos los coloco tal y como me los mandaron.
Valoraré también que votéis. Saludos

Texto 1



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Querida madre,

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fongo y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer perdimos muchos hombres y todavía me pregunto cómo conseguí sobrevivir. Tengo mucho miedo y cansancio, quiero que esto acabe ya. Uno de mis más íntimos compañeros, Pierre, casi pierde la vida. Eran las diez de la noche cuando comenzó todo, de lo cual, me acordaré toda mi vida.

Pierre y yo abrimos una lata de conserva con el fin de conseguir fuerzas para enfrentarnos a los malditos alemanes. Estaba llevándome la última cucharada a la boca cuando el capitán, junto con otros soldados, apareció en la trinchera diciendo que era hora de atacar. Cogí mi fusil y junto a Pierre, me adentré en el campo de batalla como pude, pues la fuerte lluvia golpeaba mi cara, el barro casi cubría mis rodillas y el frío congelaba mis articulaciones. Una vez allí, no me separé de mi amigo. Nos escondíamos tras altas y anchas piedras, en hoyos, incluso nos adentramos en una trampilla donde permanecimos más de veinte minutos. Todo por el momento iba bien, pues ambos conseguimos librarnos de los disparos de los alemanes, hasta que empezaron a caer bombas de zepelines. No contábamos con ellos. Conseguí evitarlas pero, en un momento, Pierre se separó de mí. Yo estaba nervioso e impaciente por encontrarlo cuando me di cuenta de que una bomba estaba a punto de caer a dos metros suya. Grité con todas mis fuerzas su nombre, pero no sirvió de nada. La maldita bomba le hirió ambas piernas. No sabía qué hacer, así que llamé a Danniel, el soldado que se encontraba a mi derecha. Él y yo lo llevamos a la trinchera donde Paul, el médico del ejército, consiguió cerrar sus heridas con un trapo sucio que encontré e hizo que recuperara la movilidad. Supuso un gran alivio para mí. Él estaba bien, pero, ¿los demás? Yo volví al campo de batalla más inseguro que nunca. Fue entonces cuando el capitán Robert Nivelle gritó: ¡no pasarán! Me llenó de fuerza y motivación, así que recargué mi fusil y a pesar de inseguridad, conseguí luchar saliendo con apenas heridas leves, pero al parecer, fui de los pocos que tuvieron suerte. Mi capitán perdió un dedo al caer en una mala postura mientras huía de una bomba, Jack se hirió media cara a causa de una explosión, Jhon perdió un ojo por culpa de un disparo, muerieron más de un millón,… 19 de marzo de 1916, desde las diez de la noche hasta las dos de la madrugada, en Verdún, datos que recordaré siempre, pus fue cuando casi pierdo a mi mejor amigo y medio ejército y eso que esto no acaba más que de empezar.

Hoy me enfrento a un duro nuevo día. No sé si voy a aguantar mucho, ya que soy joven con apenas experiencia y la proliferación de ratas, la higiene y la cantidad de comida no ayudan a mi subsistencia, pero estoy aquí para derrotar a Alemania y lo voy a conseguir, por Francia.

Me despido ya porque quiero descansar un poco, o por lo menos intentarlo. Simplemente decirte que te quiero.

Saludos,



Marc.




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Texto 2



Querida madre,

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer llegamos a Somme a echa una mano a los franceses; el coronel mandó abrir fuego contra la trinchera alemana, fue ahí cuando estrenamos nuestros tanques. Llegado el momento en el que pensamos que habíamos acabado con todos ellos, salimos a celebrarlo; no habían pasado 5 minutos cuando nos dimos cuenta de nuestro gran error: habíamos liquidado únicamente a la segunda y tercera líneas, la primera seguía intacta; al momento, estos comenzaron a ametrallarnos, pero el alto mando no mandó regresar, sino seguir avanzando. Tuve la suerte de encontrar un lugar donde cobijarme de aquella lluvia de balas y no sufrí daño alguno, otros sin embargo trataron de regresar a la trinchera y los mataron por cobardes; tu misma sabes que es este año en el que cumplo 19 años y no creo que sea beneficioso llevarme tal recuerdo; tantos hombres muertos, tantos disparos, tanta rabia... me faltan palabras para describirlo. Es muy duro madre, que yo, tan joven y con tanta vida por delante, tenga que vivir esta experiencia.

Espero que este infierno no dure mucho más. Cuidaos los unos a los otros, hasta que yo vuelva a casa.

Te quiero.

Texto 3
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Querida Charlotte

La guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está en pésimas condiciones : el suelo lleno de fango, todos estamos en muy malas condiciones sin apenas comida ni bebida. Nos pasamos aquí el día encerrados muertos de asco, aburridos y con miedo a la muerte, por eso no salimos apenas de aquí. No para de llover y hace mucho frío. Nuestra trinchera no es la única. A lo largo de una parte del río Marne hay muchas más esperando el ataque alemán. Nosotros llevamos seis meses aquí en lo que antes era una ermita pero ahora es nuestro escudo protector.

¡Esto es un asco! Pero ayer…

Eran las siete de la madrugada, ya se podía ver con los pocos rayos de luz el desastre producido en toda la zona. Tras los intermitentes ataques de los alemanes. Esa mañana hicimos recuento de armas y municiones, todas procedentes de los aliados ya que las nuestras se habían agotado. Esta tarde todos en nuestros puestos esperábamos, callados, algunos asustados, y todos preocupados por lo que pasaría, pero sin miedo a morir. Esperamos el momento del ataque de los alemanes, que tanto daño nos han hecho.

La guerra nos afecta a todos…

Después del silencio del ocaso, se escuchan esas primeras bombas de asalto y pronto el terrible ruido se acerca y ya sin darnos cuenta el tiroteo está encima nuestra. Disparando las primeras balas me doy cuenta de que esta batalla es un poco diferente y que nosotros no éramos nada comparado con el ejército presente allí: Aviones sobrevolaban el cielo junto a miles de balas, bombas y granadas lanzadas, blindados y camiones atravesaban las tierras bañadas en sangre y culpa donde miles de soldados morían por la nación. Todos acometían contra los alemanes, ellos al igual no se rendían. Mientras disparaba me dieron en el brazo, dejándome inválido y dolorido y sin poder apartarme de la pared de la trinchera que se desplomaba encima de mí. Atrapado y sin poder salir de allí perdí mis fuerzas y probablemente mi vida. Me desmalle. Al ver que no estaba muerto un amigo me recogió y me llevó a una especie de furgón junto a muchos más lisiados, allí desperté. Poco después me volví a dormir pero tranquilo de que no iba morir. Todos tememos a la muerte pero yo no soy una excepción. Me llevaron al hospital donde decidí escribirte esta carta porque tú para mi eres la única razón por la que seguir vivo. Ah, por cierto……… GANAMOS!



6 de agosto de 1918.

Vuestra vida en las trincheras 4º A

Bueno, aquí tenéis algunas de las cartas redactadas por vuestros compañeros y compañeras este curso. Inspiradas en diferentes blogs y páginas de internet, la mayoría de vuestras actividades han sido muy buenas. Como os dije, cuelgo algunas en el blog, para que vosotros elijáis la que os parece la mejor de vuestra clase. Entráis en "comentarios" y decís cuál es la que más os gusta, poniendo vuestro nombre, pues sólo podéis votar una vez. El que más votos saque conseguirá el premio de la "Trinchera digital de 4º A". Los textos los coloco tal y como me los mandaron.
Valoraré también que votéis. Saludos


Texto 1

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Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer, 21 de febrero de 1916, a las 7:45 de la mañana, mi corazón latió como nunca debido a un enorme ruido que produjo un fuego graneado. Eran los Alemanes, madre. Conocidos por su orgullo nacional y su valentía. Pasé las peores diez horas de mi vida escondido entre los huecos de la trinchera, mareado y con la sensación de estar agonizando, tal vez por los venenosos gases que emitieron los alemanes hacia nuestros territorios. De repente, miles de proyectiles comenzaron a caer sobre nosotros. Dicen que no era normal la cantidad que caían, que seguramente los alemanes habían utilizado algún otro tipo de armas, y efectivamente procedían de unas mil armas de fuego denominadas obuses que se encontraban a 40 km de la trinchera. Recibí un balazo en mi brazo izquierdo y he perdido bastante movilidad. El balazo fue emitido por un soldado que junto a tres cuerpos del ejército alemán nos atacaron. Afortunadamente sigo vivo, pero...¿recuerdas a mi compañero Jacob? fue abrasado con un lanzallamas alemán. Perdió la vida y yo lo vi. Su sangre se deslizaba por todo su cuerpo escaldado de aquellas llamas y gases...jamás había pasado tanto miedo. Todos mis compañeros yacían en aquel mar de sangre y pólvora. Finalmente, las tropas de asalto recientemente llegadas del frente lideraron el ataque con aquellos dichosos rifles cargados de muerte. Madre, aquí el tiempo pasa tan despacio que las horas parecen días y los días parecen meses... ¿cuándo va a acabar esto? ¿cuándo voy a poder volver a casa y estar contigo y Emilie?. Ya no aguanto mas...todo mi alrededor parece un cementerio, el fango nos invade las piernas y somos el alimento de los mosquitos y piojos. Además los alemanes cada vez fabrican armas más buenas.

No sé si esta carta llegará a tus manos, pero prometo que volveré sano y salvo a casa y todo será distinto. Cuidaros mucho, y recordad que estoy aquí por Francia y por vosotras. Sed valientes, yo lo seré también.

Abrazos y besos desde la trinchera,

Diego.


Texto 2


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19 de noviembre de 1916

Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer estuvo todo bastante tranquilo, aunque la mayoría de la gente tiene la imagen de constantes bombardeos, ráfagas de ametralladoras y el grito de los compañeros muriendo, pero nada más lejos de la realidad lo habitual son días fríos y aburridos sin disparos, bombardeos ni ofensivas a pie, aunque condenadamente duros. Hay tres líneas de trincheras y yo desgraciadamente me encuentro en la primera donde recibo y lanzo los ataques. Aquí es todo verdaderamente duro, la higiene es algo casi inexistente, el acceso al agua potable es muy limitado, los retretes son grandes agujeros en el suelo a los que los soldados no siempre acuden y si tienen alguna emergencia van al lugar apartado más cercano que tengan, es algo asqueroso. El clima tampoco ayuda, las lluvias anegan las trincheras dejando el suelo lleno de cieno que se mezclan con los excrementos y los cuerpos en descomposición de los caídos (no tenemos tiempo para enterrar a los fallecidos). Con toda esta falta de higiene las trincheras se llenan rápidamente de ratas que son nuestra única compañía en las noches frías a la intemperie. En cuanto a la comida, todos nos quejamos por la poca cantidad y calidad de la misma. Pero no podemos hacer nada, al menos tenemos algo que llevarnos a la boca.


A pesar de todo esto puedo sacar algo bueno, he hecho unos verdaderos amigos que se han convertido en hermanos de sangre con los que esta batalla se ha hecho un poco menos dolorosa. Con todo lo que te he contado anteriormente algunos soldados incluso se han autoinfligido heridas graves para huir de la primera línea y ser declarados inválidos para el combate. Con suerte a algunos los envían a sus casas, pero como esto ha empezado a ser algo muy común si se enteran que ha sido voluntario estos son considerados traidores y son ejecutados.


La verdad madre es que me faltan fuerzas para continuar. Esta guerra está siendo demasiado larga y el número de muertos y heridos elevadísimo, muchos han desaparecido, pero seguramente estén muertos. Como ya sabes estamos alrededor de Verdún, en el nordeste de Francia y afortunadamente vamos ganando a los alemanes, cosa que te alegrará bastante porque significa que estoy más cerca de volver a casa. No te imaginas las ganas inmensas que tengo de volver a verte, abrazarte y mantener nuestras largas conversaciones junto al calor de la chimenea.


Voy a esforzarme todo lo que pueda para mantenerme con vida y volver a estar tú y yo juntos de nuevo, te lo prometo. Sé que lo conseguiré, te amo mamá.


Cuídate,


Texto 3
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Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer, bombardearon nuestra zona, por suerte no resulté herida, pero 3 de mis compañeros murieron… Mi trabajo aquí, es observar por un periscopio para vigilar a nuestros enemigos, pero cuando algún compañero es herido, me dan un fusil para continuar su trabajo. El día aquí es bastante aburrido, además de porque no hay nada que hacer, suele haber más “ambiente” por las noches, porque la oscuridad permite el movimiento de tropas y suministros, el mantenimiento de los alambres de púas y el reconocimiento de las defensas del enemigo.

Mi ropa siempre está mojada y embarrada, espero no coger ninguna enfermedad porque podría morir fácilmente. Las ratas también son un problema que solemos solucionar matándolas con un disparo. Mañana me han destinado a estar en primera línea de fuego, espero no permanecer aquí mucho tiempo, porque de esta manera es más fácil recibir disparos…

Mi plan es que alguien me de un tiro en la mano para poder regresar a casa lo antes posible. Te echo mucho de menos mamá, espero poder volver a escribirte pronto.
Un abrazo muy fuerte para todos.

miércoles, 22 de marzo de 2017

La vida en las trincheras

Resultado de imagen de trincheras primera guerra mundialTu tarea es viajar en el tiempo. Eres un soldado durante la Primera guerra mundial y escribes una carta a un familiar tuyo, cuyo inicio tienes a continuación. Seguramente sus contenidos serán censurados, pero tú quieres mostrar la realidad que estás teniendo en tu trinchera y la participación que sufres en una batallaBusca información que dé verosimilitud a lo que escribes (sobre una batalla concreta y los problemas existentes en las trincheras) y al final anota la dirección de las páginas web que has utilizado.


Querida madre:

Esta guerra es horrible. La trinchera en la que me encuentro está llena de fango y los malditos piojos no paran de chuparme la sangre. Todo es frío y humedad. Ayer...

jueves, 16 de marzo de 2017

Aculturación

Aquí tenéis la última definición del tema sobre imperialismo colonial, la aculturación. Esta vista en clase, pero la cuelgo en el blog por todos los que han faltado estos días.

Aculturación: pérdida de la propia cultura de las colonias por la difusión en ellas de las formas de vida, lengua, costumbres y religión de los colonizadores. Las élites indígenas estudiaron en universidades europeas y se occidentalizaron.

Se dio durante el imperialismo colonial de finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, más en África que en Asia.